Diez mil es un número grande sobre todo cuando es usado para describir una actividad que requiere esfuerzo y dedicación, esto hace que la veamos como una tarea difícil de alcanzar; sin embargo, diez mil son solamente la mitad de las horas que se precisan, según la teoría, para ser un experto en cualquier actividad. El curso Diez Mil Piedras se plantea como un desafío para superar los obstaculos que nos encontramos en el camino, tampoco fácil, del autoconocimiento y la autodeterminación.
La propuesta de la cual surge este curso es un guiño a la obra de Joseph Beuys “7.000 Robles” El título del curso esta compuesto por un número y por unos objetos: las piedras. El número Diez Mil alude, entre otras cosas, al tiempo, al esfuerzo, a la dedicación y de manera indirecta, al trabajo colaborativo. Las piedras, esos objetos duros, han sido asociados, en la cultura popular a través de los dichos, a dificultades; pero también, la roca fue utilizada por nuestros antepasados como materia prima de multiples objetos, con la certeza que contaría sus historias por miles de años. Y no se equivocaron.
Los Cantos Rodados son rocas que han sido transportadas por el agua durante una distancia considerable. La característica de los cantos rodados es el pulido de su superficie, esto ocurre cuando se dan colisiones múltiples entre las piedras.
Extrapolando esta situación al ámbito humano, vemos como el rio de la vida nos transporta a lo largo de nuestra existencia; a diario estamos experimentando cambios, sufriendo transformaciones, tanto a nivel individual como colectivo. Por momentos estos procesos pasan sin tener conciencia de ellos; caen en el olvido por la rutina del diario vivir o se ocultan en medio de capas y capas de falsas creencias infundadas por intereses externos al yo individual o al yo colectivo.
Los cantos rodados cuando llegan a nuestras manos nos cuentan su historia y la acción de transformación que iniciamos en ellos, nos sirve de espejo para ver las posibilidades de cambio que podemos experimentar cuando reconocemos lo que pasa en nosotros, tanto en el momento del encuentro con estos objetos como en todo el proceso que nos lleva a convertirlos en piezas para collares.
La esencia de este curso consiste en que, mientras se diseñan collares, también se construyen relatos, a partir de alguno de los tantos dichos que las piedras han suscitado. En el encuentro con las piedras, llegamos a comprender la acción de lijarlas como metáfora que nos habla de la tarea de pulir nuestro ser.
Bueno, queda el compromiso de crear con los cantos rodados un bello detalle para convertirlo en un presente que nos haga recordar aquel dicho: “El ayer es historia, el mañana es un misterio pero el hoy es un obsequio; por eso se llama presente”
Está dirigido a grupos de personas, niños, jóvenes o adultos, que sientan una necesidad de transformación, dirigiendo la mirada hacia su interior
El curso Diez Mil Piedras se plantea como un desafío para el esfuerzo de superación en el camino, tampoco fácil, del auto-conocimiento y la autodeterminación.
Buscando piedras: con idea previa o sin ella.
Un amigo me decía por estos días que, no encontramos las piedras, como no encontramos los amigos, ni los libros; todos vienen a nuestro encuentro. Quizá lo que si encontramos (en) nosotros, son vacios que, amigos, libros y piedras vienen a llenar. La fragilidad de los momentos aunados con la dureza de la vida invisibiliza la esencia de estos encuentros y, muchas veces, piedras, libros y amigos pasan, como posibilidad, por nuestra vida sin que nos demos cuenta de su existencia.
Utilizaremos piedras de río, si hay alguno cerca de donde se realiza el curso se hará un recorrido hasta el mismo; de no ser así, visitaremos algunos lugares donde se consigue material para construcción.
Algunos de los dichos populares utilizados son:
– La piedra en el zapato
– Quién o qué me saca la piedra
– Como una piedra
– Corazón de piedra
– La primera piedra o piedra fundamental